El risotto se prepara tradicionalmente utilizando arroz de grano corto, como Arborio, cocido lentamente en caldo hasta alcanzar una textura cremosa y al dente. En esta variante, se incorpora pollo tierno y jugoso que ha sido cocido y desmenuzado, aportando una proteína reconfortante al plato. Las manzanas frescas, cortadas en dados, añaden una dulzura natural y un toque refrescante al risotto. Este elemento frutal se equilibra con la adición de nueces, que proporcionan una textura crujiente y un sabor tostado que contrasta maravillosamente con la cremosidad del arroz. El plato se completa con la mezcla de sabores y texturas mediante la incorporación de queso Parmesano rallado, que se derrite en el risotto, aportando un toque adicional de sabor umami y un acabado gratinado.
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